En este post podéis encontrar diferentes juegos y deportes populares de Cantabria que podemos incluir en nuestras unidades didácticas de Educación Física.
Bolos
Los bolos son similares a las numerosas variantes que se practican en gran parte de Occidente, se trata del juego tradicional que ha venido teniendo más practicantes en Cantabria. Hay numerosas canchas situadas a la intemperie, en las inmediaciones de las iglesias y de las tabernas de las pequeñas poblaciones del interior. La modalidad más popular es el “bolopalma” que se caracteriza por la dificultad adicional de que la bola empleada para jugar carece de agujeros, por lo que se debe de coger con la palma de la mano y se requiere de mayor habilidad y fuerza para lanzarla con precisión.
Pasatablón
El pasabolo tablón es una modalidad de bolos en la que se debe de lanzar tres veces la bola (con agujeros de agarre y mojada en agua para que se deslice mejor) debiendo esta deslizarse por un tablón hasta derribar los tres bolos colocado en hilera, adheridos al tablón con arcilla. Al golpear los bolos estos se proyectan hacia una campa de unos cincuenta metros de largo, en la que hay 7 rayas con puntuaciones de 10 a 70. la primera raya está a unos 12 metros d elos bolos y las siguientes de 5 en 5 metros. La máxima puntuación por tirada son (3 bolos a 7 rayas, 270 puntos). Gana quien consigue más puntos. Se combina habilidad (para no salirse del tablón alargado) con fuerza. Es uno de los deportes tradicionales de Cantabria más característico.
Salto pasiego
Deporte de exhibición parecido al salto del pastor canario. Entre todos los deportes tradicionales de Cantabria, éste se singulariza por ser practicado en una zona concreta: el valle del Pas. Los saltadores pasiegos se reúnen en una campa de hierba marcada para situar a los espectadores, los jugadores de salto pasiego emplean una vara denominada palu o palancu (de unos dos metros de largo) para desplazarse en el perímetro marcado, brincando al apoyar el palu, de forma que avanzan lo más posible en cada clavada del mismo. El palancu tiene una punta metálica que facilita que se hinque en la hierba. En algunas fiestas del pueblo, cuando la rivalidad excede lo aconsejable, algunos mozos emplean los palus para luchar.
Palas Cántabras
Deporte que se crea en la playa de la Magdalena a principios de 1928 por Mariano Pérez y que consiste en un par de palas de madera y una pelota de tenis. El objetivo del juego es mantener la pelota en el aire sin que caiga y dar el mayor número de golpes, ya que es un juego de cooperación.
Las Palas Cántabras son ya una seña de identidad de las playas de Cantabria formando parte de su "banda sonora", ya que son las únicas playas del mundo que se reconocen con los ojos cerrados gracias a su "repalatear" inequívoco.
De todas maneras este deporte ya no se puede circunscribir a sus orígenes y ya lo podemos encontrar mucho más allá de El Camello, La Concha, Piquío y La Segunda: en cualquier playa de España o del extranjero podremos encontrar a personas jugando a las Palas.
Asimismo nos gustaría reseñar que a diferencia de otros deportes, el Juego de las Palas se basa en cuatro principios fundamentales: Fuerza, Habilidad, Precisión y Nobleza, por lo que la victoria no se consigue "ganando al contrario" sino que la victoria es moral consiguiendo el máximo tiempo posible que la pelota no caiga y mantenga su ritmo y fuerza. Es por ello que puede practicarse en pareja, trío o cuarteto.
Dependiendo de si el número de jugadores son pares o impares, se ponen unos roles a dichos jugadores. En caso de ser impares, unos serán los atacante o pegadores y otros los defensores o paradores. El atacante golpea fuerte a la pelota en dirección al defensor, que actúa como un frontón, devolviendo a su compañero una pelota fácil y bien colocada para que vuelva a pegar con fuerza.
Es importante reseñar que durante unos años llegó a estar prohibido durante la temporada de baño por las ordenanzas municipales, que prohibían en las playas los transistores y practicar deportes cómo el fútbol... y las palas. Época gloriosa de escaramuzas con los agentes municipales, de jugar al gato y al ratón, de partidas ojo avizor por si aparecían de repente, de enterrar las palas para esconderlas y evitar la multa o peor aún, la incautación de la herramienta casi siempre una obra de arte artesanal y muy personal. Todo esto acabó afortunadamente hace algunos años con la decisión municipal al reconocer la importancia de este juego y con ello acotar zonas exclusivas para jugar a las palas en las playas. Actualmente mucha gente lo practica durante todo el año.





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